viernes, 12 de diciembre de 2014

No lo sé.


No lo sé pero aún no logro excluirte de mis pensamientos,
Aun sigues en cada espacio de mi mente como si el ayer lo viviera ahora,
Aún sigo creyendo que vivo en un mundo de grandes ilusiones, pero
Tengo que escapar de este absurdo lugar donde solo habitan los recuerdos.
Bajo la oscura noche trato de refugiar esta pesadumbre inconsolable
Que grita en silencio la silueta de tu nombre, pero solo puedo
Respirar el aliento de tus recuerdos que marcaron la esencia de mi ser
Y en esta soledad inmensa el pánico de tu ausencia me hace llorar.
Irónico aferrarse a deseos e imaginar visiones que no sucederán jamás,
Sin embargo no puedo aceptar esta frialdad que me consume con su cálida sombra, trato de hacerlo pero mi corazón me recuerda que el tiempo se ha ido y que el pasado jamás regresará.
Palabras sin sentido, sueños negligentes y supersticiones tontas
Son las que me impulsan a continuar pero al mismo tiempo a llorar, duele quererte y no tenerte, duele pasar una noche más vacía y triste tratando de inhibir tu ausencia pero veo que este camino no tiene escape y solo veo como mis sueños se destruyen.



Tu Ausencia


Tardes soleadas de noviembre, sublime resplandor del sol,
 su cielo azul prevalece entre las nubes grises que aún no se marchan,
las fuertes corrientes del viento hacen estremecer mis sentidos,
mi mirada se pierde entre el resplandor del cielo;
un suspiro sale exaltado suplicando ver su rostro
y sentir su presencia, extraño sentir el no poder ni verlo,
extraño no sentirlo cerca, haces falta como las estrellas que
acompañan al cielo oscuro.
La luna ilumina la noche pero su fulgor no es suficiente
Para abastecer toda la semblante oscuridad.
Es tan frio sin ti aquí, siento los copos de hielo
Golpear mi alma, y la mente no logra desprenderse
De esa sensación extraña que atormenta mis latidos.
By: Rose Zárate Cortés